Cuando traes algo entre manos que te abduce, que se vuelve tu propio tú, tu sentido de ser y de vivir, te arriesgas a cegarte de tal modo que pierdes la perspectiva. Hay ocasiones en las que estás tan inmerso en algo que olvidas el sentido, el por qué y, en definitiva, la verdad.
Tristemente, esto nos ocurre a todos alguna vez a lo largo de nuestra vida. Hay veces en las que pueda pasar desapercibido porque se trate de algo que no sea realmente importante, y hay otras veces en las que cuando viene la reacción tras el error, es cuando abres los ojos y te das cuenta.
Foto: Kanoutazos.blogspot.com.
Esto es lo que está ocurriendo en el mundo del fútbol desde hace unos años a esta parte. Un grano de arena que, poco a poco, está cogiendo el tamaño de una bola de nieve, imparable, arrasadora. De todo lo que se habla de fútbol, de jugadores, de equipos, de enfrentamientos,… el punto de mira nunca está puesto en el juego, NUNCA.
Si trasladamos esta reflexión al equipo que nos interesa, el Sevilla FC, ahora resulta que no interesa hablar de si el equipo es eficaz o no. No es necesario analizar su plantilla y compararla con el rival al que nos vayamos a enfrentar. No. Lo que interesa es hablar sobre la música que Manu del Moral escucha antes de un partido, del último episodio del “culebrón Del Nido” y de los aficionados que se duermen o achuchan en la grada. Eso sí es información deportiva.
De la misma manera no interesa decir que la revuelta en torno a los derechos televisivos es algo que se veía venir, que caería por su propio peso, que Europa ya tiene las orejas tiesas y la UEFA la mosca detrás de la oreja. Para nada. Es mucho más enriquecedor e interesante en términos deportivos, hablar de una guerra personal de nuestro presidente contra Real Madrid y Barcelona y de la falacia que ha inventado sobre la bipolaridad de la liga, pues no hay más que atender a la clasificación actual ya en la 4º jornada. Por supuesto. Porque decir que esta es una lucha del fútbol español por reclamar lo que es propio y justo sería demasiado objetivo y profesional. No podría ser.
Estoy cansada. Harta. Hastiada. Quiero ver, oír y sentir fútbol. Quiero abrir cualquier portal de información o periódico y empaparme del deporte de oro. No me interesa ni los hijos de Neymar, ni los peinados de CR7 ni las trifurcas de patio de colegio entre éste y aquél. Quiero fútbol. Fichajes, estrategia, características de jugadores, posibles planteamientos de encuentros, carencias y capacidades de mi equipo,… quiero saber, informarme y sobre todo quiero ser respetada como aficionada. Quiero dejar de ver a mi equipo en el punto de mira de todo el mundo. Quiero no tener que levantarme esperando qué se le habrá ocurrido al listo de turno para echar por tierra, una vez más y ya he perdido la cuenta, la imagen de mi equipo. Quiero que nos dejéis en paz y que os limitéis a hacer vuestro trabajo. Que en definitiva, debería ser lo más fácil y es lo único que no hacéis. Quiero que volváis a recobrar la perspectiva y el sentido de la información deportiva, porque estáis acabando con ella y con el fútbol.
Marga Álvarez.
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